Dificultades, Técnicas de estudio

MALOS RESULTADOS Y FRACASO ESCOLAR

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¿POR QUÉ MI HIJO TIENE MALOS RESULTADOS ESCOLARES? CAUSAS EMOCIONALES

Todos nos hemos preguntado alguna vez, ¿Por qué nuestros hijos teniéndolo todo no avanzan a nivel escolar, de aprendizaje? Muchos lo tienen todo: inteligencia, posibilidades, materiales, información… y, sin embargo, sigue habiendo fracaso escolar.

LA PRESIÓN DE LAS EXPECTATIVAS

Para mí el origen de todo es emocional, está en las expectativas que nos hemos generado en nuestros hijos. Hay una presión inconsciente y también consciente que les bloquea.

En mi generación hubo mucha gente que veníamos de una familia sin estudios. Las expectativas eran cero, sólo debíamos demostrarnos algo a nosotros mismos y esforzarnos en conseguirlo.

Ahora los niños ya vienen con una mochila de expectativas conscientes e inconscientes lo cual genera una presión que produce un bloqueo emocional y en consecuencia fracaso, estrés. Un niño en su infancia debe aprender divirtiéndose, jugando, experimentando… porque estas son las bases para su futura personalidad. La infancia es fundamental para el desarrollo de la persona, para construir una casa con pilares fuertes.

La presión social es también terrible y queremos que nuestros hijos sean sobresalientes, olvidándonos que estos años son básicos para formar a la persona con una estabilidad emocional, con valores y principios de solidaridad, empáticos; sin embargo, les estamos haciendo competitivos sin sentido.

¿QUÉ ESPERA LA FAMILIA DE LOS NIÑOS? EL PROYECTO SENTIDO.

La madre es una figura muy importante en la vida de un niño, ya que llevamos en nuestro vientre durante nueves meses a nuestro hijo, por tanto, desde el momento de la concepción es importante conocer la problemática de la madre, sus emociones, ya que el bebé va a grabar en su inconsciente, todo lo que la mamá vive emocionalmente hasta la edad de los tres años. Ambos progenitores van a transmitir en un lenguaje sutil pero profundo, las expectativas que tienen hacia sus hijos ya sean en exceso, como en defecto: “mi hijo no vale para estudiar”, les estamos limitando, cuando la neurociencia ha demostrado que el cerebro es plástico por lo está en constante cambio y renovación.

En muchos casos el hijo es la solución inconsciente a los problemas, deseos y conflictos de los padres. El deseo con el cual somos concebidos va a determinar de una forma profunda nuestro carácter e incluso nuestra profesión y nos podemos encontrar viviendo una vida que no es nuestra. Una enfermedad, una creencia, un comportamiento o una proyección que estemos viviendo en el momento presente y que nos condiciona la vida, puede tener su origen en esta etapa.

Un ejemplo claro es cuando yo soy médico y quiero que mi hijo sea médico. ¿Pero él quiere? Ante esta situación hay dos posibles soluciones: o hago lo que debo, o elijo lo que deseo a plena conciencia, porque de esta manera ya lo hacemos para nosotros mismos y no para la familia, entonces tenemos éxito. Cuando se elige algo a plena conciencia disminuye el estrés inconsciente y se hace mejor el trabajo.

Sin embargo cuando entro en clase y les pregunto… ¿por qué queréis sacar buenas notas? Todos dicen para agradar a mis padres.

Para mí ese es uno de los problemas existentes en la actualidad. Los niños van al cole por que se lo decimos, porque es su obligación, pero no porque quieran aprender, porque estén motivados para ser lo que quieran ser.

Una vez en una clase de cinco años, Educación Infantil, les propuse que me dibujaran lo que deseaban ser de mayores. Una niña muy pensativa me preguntó: ¿dibujo lo que yo quiero de verdad o lo que quieren mis papás? yo le dije que por supuesto lo que ella quisiera ser. Y ella contestó: es que yo quiero ser hada pero mis papás quieren que sea otra cosa.

“Mientras obedezco, siento el reconocimiento de la familia, pero si me desvío, la familia me va a rechazar”

5 CLAVES PARA AYUDARLES ANTE MALOS RESULTADOS ESCOLARES

  1. Trabajar con ellos el reconocimiento emocional. Saber cuáles son nuestras emociones, las emociones del adulto tanto padre como maestro. Es necesario hacer partícipe a los progenitores, para intentar rebajar esas expectativas. Hay que ser conscientes de que como padres influimos muchísimo en nuestros hijos, y si nosotros no estamos equilibrados ellos tampoco lo van a estar. Si nuestras prioridades no son las necesarias para su equilibrio emocional ellos lo van a percibir.
  2. Enseñar al niño a liberar las emociones que le bloquean.
  3. Motivarlos para que asistan a clase porque ellos desean aprender, porque están ilusionados, y entonces el aprendizaje va a fluir.
  4. Enseñarlos a estudiar, con técnicas y herramientas, para poder eliminar esa frustración que sienten cuando no obtienen el resultado que esperan.
  5. Enseñarlos cómo son, cómo funciona su cerebro, a conocerse a sí mismos para poder lograr el objetivo que se plantean.